Veinte años después: Capítulo XC. La conferenciade Alejandro Dumas Mazarino descorrió el cerrojo de una puerta de dos hojas a cuyo umbralestaba Athos pronto a recibir a su ilustre visitador, anunciado ...
El conde de MontecristoSegunda parte: Simbad el MarinoCapítulo 17de Alejandro Dumas Capítulo diecisieteLos invitadosEn la casa de la calle de Helder, donde Alberto de Morcef había citado en Roma al ...
El tulipán negroCapítulo XXI: El segundo bulbode Alejandro Dumas La noche fue buena y la jornada del día siguiente mejor todavía.En los días precedentes, la prisión se había hecho pesada, sombría, ...
Los tres mosqueterosDos variedades de demoniosde Alejandro Dumas (padre) -¡Ah - exclamaron al mismo tiempo Rochefort y Milady-. ¡Sois vos -Sí, soy yo.-¿Y llegáis?... - preguntó Milady.-De La ...
Los tres mosqueterosLos mosqueteros del rey y los guardias del señor cardenalde Alejandro Dumas (padre) DArtagnan no conocía a nadie en París. Fue por tanto a la cita de Athos sin llevar segundo, ...
Veinte años después: Capítulo X. El padre Herblayde Alejandro Dumas A la salida del pueblo torció Planchet a la izquierda, como Aramishabíale dicho, y se detuvo al pie de la ventana iluminada. Aramis ...
... Capítulo XIX. En que se trata de los entretenimientos del duque de Beaufort en la torre de Vincennesde Alejandro Dumas El preso que tanto temor causaba al cardenal, y cuyos cuarenta mediosde evasión ...
El conde de MontecristoCuarta parte: El mayor CavalcantiCapítulo 3de Alejandro Dumas Capítulo terceroEl telégrafo y el jardínAl volver a su casa el señor y la señora de Villefort supieron que el señor ...
El conde de MontecristoSegunda parte: Simbad el MarinoCapítulo 16de Alejandro Dumas Capítulo dieciseisLa citaAl día siguiente, las primeras palabras que pronunció Alberto fueron para proponer a Franz ...
... verse que si Porthos no estaba satisfecho con su posición, Mosquetón lo estaba con la suyade Alejandro Dumas Al regresar al castillo, y mientras que Porthos se recreaba pensando ensu baronía, Artagnan ...
El conde de MontecristoCuarta parte: El mayor CavalcantiCapítulo 4de Alejandro Dumas Capítulo cuartoLos fantasmasExaminada por fuera y a simple vista la casa de Auteuil, nada tenía de espléndida, nada ...
El tulipán negroCapítulo XXV: El presidente Van Systensde Alejandro Dumas Rosa, al dejar a Cornelius, había tomado su decisión. Devolverle el tulipán que acababa de robarle Jacob o no volverle a ver ...
Los tres mosqueterosEl ballet de la Merlaisonde Alejandro Dumas (padre) Al día siguiente no se hablaba en todo Paris más que del baile que los señores regidores de la villa darían al rey y a la reina ...
El conde de MontecristoSegunda parte: Simbad el MarinoCapítulo 4de Alejandro Dumas Capítulo cuartoDeclaraciones-Ante todo -dijo Caderousse-, debo rogaros, caballero, que me prometáis una cosa ...
Los tres mosqueterosDe noche todos los gatos son pardosde Alejandro Dumas (padre) Aquella noche, tan impacientemente esperada por Porthos y DArtagnan, llegó por fin.DArtagnan, como de costumbre, se ...
Veinte años después: Capítulo LXII. ¡Jesús de Alejandro Dumas Al llegar Mordaunt frente a la casa vio a Artagnan a la puerta y a lossoldados tendidos sin orden con sus armas sobre el césped del ...
Esta es la versión para imprimir de Vergara.Si imprimes esta página, o eliges la opción de Vista preliminar de impresión en tu navegador, verás que desaparecen este cuadro, los encabezados y los ...
El conde de MontecristoTercera parte: Extrañas coincidenciasCapítulo 2de Alejandro Dumas Capítulo segundoLa presentaciónCuando Alberto se encontró a solas y frente a frente con Montecristo, le dijo:- ...
Veinte años después: Capítulo LXXIII. La casa de Cromwellde Alejandro Dumas En efecto, Artagnan había seguido a Mordaunt sin conocerle.Al entrar éste en la casita se quitó la máscara y la barba gris ...
Veinte años después: Capítulo LXVI. El sacanetede Alejandro Dumas Eran las nueve de la noche; habíanse relevado los guardias a las ocho,y el capitán Groslow hacía una hora que permanecía de servicio. ...
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